Tu tarjeta. Escrito por Pieter.

25 | 04 | 2022
Tu tarjeta. Escrito por Pieter.

En ese momento, sentí como tu placer se desbordaba en lo más profundo de mí… mi cuerpo se sonrojaba como la primera vez que sentí la nieve en mi mano, mi interior latía y me llevaba al pasado, recordándome el calor que sentía frente a esas tantas fogatas de verano que viví....

Siento el calor del sol por la mañana, abro los ojos y miro a mi alrededor: estoy en mi habitación, la reconozco como lo hago hace ya casi media vida, mis sábanas suaves y el hombre que me ha dedicado su vida está a mi lado… veo que se levanta y se prepara para su día; siento que lo que viví fue solo un sueño, sé que no ha sido real, porque sigo aquí y tú no estás.

La mañana va pasando mientras el sol se pierde en lo más alto del cielo aún pensando en este sueño, estoy en la ducha sintiendo mi piel que aún se eriza y pone nerviosa de sólo pensarte… mis manos recorren mi piel buscando esos lugares que te soñaron, tratando de imitar tus manos, tus dedos o tu boca, pero por más que soy suave, lo real de mi soñar no me permite replicar ese momento; mis dedos bajan lentamente por mi piel buscando el placer, cierro mis ojos y me dejo llevar por mi movimiento. Estando en mí, sintiendo mi respiración agitada que sólo piensa en la noche anterior me percato de que por mis piernas me recorren tus fluidos y, no puedo creer que esto en realidad pasó.

Ya por la tarde, recordando el baño que me di que me dejó, atónita, estupefacta… Incluso después de ver mi teléfono, revisar mensajes y llamados, tú no existías. Entonces ¿cómo nos conocimos?, ¿dónde estuvimos? y ¿cómo causaste esto en mi interior?, preguntas nacían y se repetían en mi cabeza, causando que mi día y los días que vinieron no pudiera dejar de sentirte en mi cuerpo. Los días pasaban, y por las mañanas se repetía la rutina diaria de hace media vida… una rutina que no me daba problemas, pero que tú transformaste al irrumpir en este sueño real. Y así fue como, aparte de todas mis dudas y pensamientos solo había algo que tenía claro, y es que mi cuerpo te necesitaba nuevamente, sólo para comprobar que esto no era una ilusión.

Tengo claro el día en que revisando entre mis cosas encontré una tarjeta, no tenía tu nombre, pero sabía que eras tú… me atreví a enviarte un mensaje, ver si eras real, ver si podías saciar esta necesidad que crecía dentro de mí, necesidad que tenía a mi pelvis buscándote cada una de las noches y a mi pecho siempre sensible dispuesto a recibir esos besos y mordiscos que sólo tú has sabido como entregar.

Sin darme cuenta, al abrir mis ojos estabas nuevamente ahí, sentí miedo, pero a la vez determinación, tú estabas debajo mío recostado en una cama de algún lugar. Besaba tus labios, barba, cuello y clavículas, trataba de recordar el sueño que me perseguía ya hace varios días, pero tus manos no me dejaban pensar, me tomaban firmemente mientras escuchaba que me susurrabas palabras al oído, mi cuerpo se adormecía, sentía la necesidad de entregarme a ti… la ropa fue desapareciendo lentamente, mientras me besabas y mordías en los lugares precisos para dar el siguiente paso; a momentos nos deteníamos para respirar y vernos a los ojos, quizás para ver si esto era o no un sueño. cerré los ojos, y en un momento mi piel ya estaba en contacto contigo, mi pecho tocaba el tuyo y ya casi sentía que éramos un solo ser, ahí fue cuando tus labios decidieron dejar mi boca y empezar a recorrer mi piel bajaste primero por mi cuello, pasaste por mi pecho, y cuando llegaste a mi ombligo, tomé tu cabeza…, necesitaba que llegaras ahí, que me quitaras el empacho del sueño de aquella vez, pero cuando pensaba en eso, en que tu lengua suave tocara mi piel, tus manos tomaron mis piernas fuertemente, como abrazándolas para rescatarme de una caída, una caída que nunca terminó… sentirte era algo que nunca terminaba, una caída al infinito, y mis labios ya no aguantaban más, mi voz ya no estaba ahí para decir palabras, más si para liberar mis emociones, por más que trataba de controlarla no podía, (toda una vida cuidando esos momentos, evitando que mi placer fluyera por mis labios y respiración), ya no existía ahí contigo, mis gemidos eran la respuesta natural a tu contacto. El movimiento de mi pelvis te pedía, te deseaba, no sé en qué momento desapareciste de mi entrepierna y nuevamente estabas en mis labios, esta vez sentía la humedad de mi en tu lengua, solo en un segundo te sentí nuevamente dentro de mí, era como si tus movimientos supieran leer mis deseos, no podía con eso, el placer solo me desbordaba y me enloquecías; ya mis gemidos y movimientos no importaban, me daba igual que todo el mundo se enterara de como sentía tu cuerpo, no podía detenerme. Fueron muchos los orgasmos que sentimos en ese encuentro, sentía que la necesidad de ti no se acababa, no podía dejar de sentirte, de sentir como me penetrabas y como tus movimientos me dominaban por completo… me transportaste a una época de la vida que ya había olvidado y así fue que descubrí que al haber vivido este momento contigo, no permitiría ni sería capaz de dejar partir el sueño donde te tuve.

Veo el sol nuevamente al abrir los ojos, estoy en mi habitación, la reconozco nuevamente tal como estoy acostumbrada, toco mis sábanas suaves y veo al hombre que me acompaña y sigo el diario ritual de hace tantos años. Sé que lo que compartimos el día anterior no fue un solo sueño, ilusión o un encanto… pero nada ha cambiado, la necesidad de sentirte no se ha ido y sólo crece y crece todas las veces que te veo. la ducha se volvió a sentir vacía si no eras tú el que me tocaba, entonces entendí que recordar aquel día causaba que te deseara y quisiera volver a ver tus ojos, aun sabiendo que no estaba bien… muchas veces te añoraba en mí, susurrándome al oído mientras sucumbía al placer en cada ocasión que caía en tus brazos. Por suerte ahora ya no te olvidaría ya que mi teléfono si tenía mensajes tuyos y yo ya podía corresponderlos.

Pasó el tiempo y tu piel se hizo indispensable en mi vida, hasta el punto de compartir noches enteras de placer, noches donde nuestros fluidos se intercambiaban muchas veces, donde tu cuerpo fue conociendo el mío y fuimos leyendo mejor entre líneas nuestro deseo. Me hiciste olvidar mi propia vida y añorar una contigo, una donde tú me abrazas por las noches y por las mañanas, una vida que ya no fuera un sueño……